21 de Octubre de 2025
Tras la vista al Etna la tarde la dedicamos a seguir descubriendo Catania. Turno para el complejo monástico de San Nicolás de Arena, uno de los más grandes de Europa, Patrimonio de la Humanidad y símbolo de Catania.
Fueron los monjes benedictinos allá por el siglo XVI quienes decidieron construir un monasterio monumental a los pies del volcán.
El monasterio, al igual que la ciudad, está marcado por los desastres causados por el Etna. En el año 1669 la mayor erupción del volcán llegó hasta la ciudad, que además de las murallas y varias edificaciones dejó bastante afectado al monasterio. Durante la visita al monasterio pudimos comprobar la impresionante altura del frente de lava.
No terminan aquí las desgracias. Tras comenzar la reconstrucción, un segundo desastre, el terremoto de 1693 que asoló Catania, volvió a dañar el monasterio, provocando la muerte de la mayoría de los monjes. Se detuvo la reconstrucción, las obras estuvieron paralizadas durante más de 20 años, y como consecuencia, la iglesia adyacente nunca se terminó.
Como curiosidad, durante la ocupación napoleónica sirvió de cuartel y actualmente, desde la unificación italiana, acoge a la Universidad de Catania.