19 de Octubre de 2025
Tras dar por finalizada la visita a la Villa romana del Casale, teníamos la intención de comer allí mismo, pero su restaurante no nos dio muy buena impresión, así que nos dirigimos a la ciudad, con el tiempo un poco justo, pero nos arriesgamos. Un acierto, encontramos un restaurante en el centro donde disfrutamos de comida típica siciliana a un precio muy competitivo.
Con las primeras necesidades cubiertas, dedicamos la tarde a descubrir la ciudad. El protagonismo se lo lleva la Villa romana y parece que son pocos de los muchos turistas que recibe la Villa los que se acercan a visitarla, pero nosotros disfrutamos mucho de la visita.
Este tipo de ciudades son las que te ayudan a entender mejor cómo es Sicilia, una ciudad en el corazón de la isla, apartada de las principales rutas turísticas, que combina historia, arte y tradición en cada rincón.
Disfrutamos del paseo por sus calles empedradas, donde se van sucediendo iglesias barrocas, casas y palacios medievales, el castillo, y que poco a poco te van transportando a otra época. La estampa del pueblo desde fuera también es impresionante con el castillo y su catedral, dedicada a María Santísima delle Vittorie, con su imponente cúpula azulada dominando el paisaje.
Posteriormente, nos enteramos de que cada año, en agosto, Piazza Armerina revive su pasado medieval con el Palio dei Normanni, una espectacular recreación histórica que atrae a visitantes de toda Europa y recuerda la entrada de los normandos en Sicilia en el siglo XI.