29 de Abril de 2026
Comenzamos nuestras vacaciones en Galicia. Como solemos hacer cuando el trayecto es largo, buscamos una parada intermedia para no estar todo el día en el coche. En esta ocasión, el lugar elegido tanto por su ubicación como por su interés ha sido Castrillo de los Polvazares.
Se encuentra muy cerca de Astorga, de hecho, pertenece a su municipio. Es un pueblo muy típico con sus casas de piedra rojiza y sus calles empedradas, muy bien conservado. Fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1980. También es una de las paradas obligadas en la ruta del Camino de Santiago Francés.
De origen medieval, su principal actividad económica estaba ligada al comercio y al transporte. Fue habitado principalmente por arrieros, esto explica la disposición lineal de las calles y los grandes portones de madera en sus casas, pensadas para guardar dentro los mulos, con un corral interior y con espacio para las mercancías.
Hoy es más conocido por su cocido maragato, en los restaurantes prácticamente no hay otra opción. Lo curioso es que se come al revés, empezando por los sacramentos y terminando con la sopa. El que probamos nosotros estaba buenísimo, eso sí, hay que empezarlo con ganas.

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